Más retrasado no puede ser. “Crítica” hecha para Periodismo en el Cine.
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Silencio. A las 21:20 horas comienza el tan esperado concierto de Damien Rice. El Teatro Oriente se encontraba en su capacidad máxima, en el escenario sólo estaba un micrófono y curiosamente un ventilador.
El público poco a poco empezaba a desesperarse hasta que por fin entra el irlandés vestido de blanco, muy hippie, y sin Lisa Hannigan, su fiel compañera.
Comenzó con “Insane”, sacó aplausos pero logró suspiros con “Older Chests”. Logró una comunicación con el público a medida que avanzaban sus canciones, quizás de manera obligada, ya que el sonido falló y el ventilador “explotó”, lo que provocó risas entre los asistentes.
Llamó la atención su buena onda, el estar sin banda le permitió disponer de sus canciones a su antojo, paraba y hablaba entre medio, pedía que bajaran las luces y que no tomaran fotos, porque “las fotos sólo sirven para guardar recuerdos, pero ¿de qué sirven? No debemos vivir de ellos” según dijo.
Su potente voz llenó el teatro y ocupó más de 2 horas 30 minutos de nuestras vidas. Hablaba en inglés, asumiendo que todos sabían su idioma. Contó historias de su vida, como que hace años estaba compartiendo con sus amigos, tomando y fumando, hasta que se les incendió la casa. Desde ahí que dejó de tomar y disfrutar de las fotos, ya que perdió todo lo que se aferraba.
El momento de más interacción se vivió cuando Rice pidió a los asistentes que no tuvieran cámara fotográfica (¡qué ironía!) que subieran al escenario para que lo ayudaran a cantar “Volcano”; Esto produjo un desorden, hubo más de cien personas tratando de estar al lado del colorín de poco más de 1 metro y medio. Después de la canción hizo la pregunta clásica: ¿qué canción quieren que toque? A lo que decidió “Rootles Tree”, tras sacar aplausos tocó la canción más conocida y tema central de la película Closer: “The Blowers Daughter”. El momento más sorprendente fue cuando sacó 2 botellas de vino, una de las cuales se la regalé yo, para interpretar “Cheers Darlin” junto con una pareja escogida al azar. Producto de esto, el concierto terminó con un Damien Rice visiblemente ebrio, hablador y simpático.
Su talento y la penetración de su voz confirman el porque es catalogado como uno de los mejores músicos de Europa. Sin duda ha sido uno de los mejores conciertos en la oleada de visitas musicales que hemos tenido, es de esperar que vuelva con su nuevo disco, y que nos permita repetir la experiencia de sus EP’s (0 y 9) en vivo.-