Últimamente me he sentido demasiado bipolar. Mañanas eternas y tardes felices, buéh así es la vida, tampoco puedo pedir tanto o no?
Te veo en el recreo y me vuelvo loca, como diría Gustavo Cordera. Es que no puedo mentir, no sé hacerlo y menos lo haré conmigo misma. Todavía me cuesta no sentir esas cosas raras en mi estómago a lo que defino como: ganas de vomitar. No lo odio, no lo quiero ni lo espero (já), en éste caso sería “lo que no pasó, no pasó” y punto.
Y cuando pensé en que nada podía sorprenderme llega algo inesperado. Fue lindo, breve y preciso. Un poco cursi, paranoico y gracioso pero me hizo sentir bien. Me di cuenta de que soy muy seria, y es por el único motivo de que soy una vieja chica que se toma todo en serio porque desde niña he debido hacerlo… así que debo aprender a ser más relajada y vivir el día a día, fucking carpe diem.
No hay como hablar con una amiga sin que te estén criticando por todo. Ahora entiendo a la nati cuando extrañaba a sus amigas, hay veces en que uno sólo quiere comentar las cosas y no esperar caras de perro ni malos comentarios, es el tan sólo escuchar.
Por último, vere a mi papá en unas horas y sé que todo lo anterior cambiará, ya no tendrá el mismo sentido y mi vida se verá reorganizada, miedo mode on.




